La historia de nuestra vida da forma a nuestro cuerpo.

  En Diafreo la experiencia demuestra que estos procesos de acortamiento y contracción también se deben a los procesos de adaptación al entorno y traumas psíquicos, ya que bloqueando ciertas partes, sobrevivimos, pero acabamos con nuestra capacidad de respuesta inhibida., ya que expresamos nuestras emociones con los músculos, y las inhibimos bloqueando estos músculos. La inhibición muscular es nuestro sistema de defensa de experiencias traumáticas, así como de experiencias de dolor físico (accidentes, caídas…), y estas tensiones se organizan siempre siguiendo el trayecto de las cadenas descritas por Mézières, manteniéndose por la tensión muscular y el bloqueo de la respiración, configurando la forma del cuerpo y el carácter. Además con nuestra actitud corporal participamos de la comunicación no verbal, que siempre está activa, aunque sea de manera inconsciente.

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