La forma condiciona la función

Una forma armónica del cuerpo está pensada por la naturaleza para que todos los órganos y sistemas tengan su espacio, y para que podamos tener una respuesta adecuada al flujo de información que nos llega a través de los sentidos y de nuestros propios sentimientos y emociones. Si la forma cambia debido a las tensiones, el conjunto queda dañado y esto influye en todos los sistemas vitales.

Por ejemplo, mucha tensión muscular en cualquier parte del cuerpo, además de impedir una buena irrigación de algún órgano, provocando patologías que no serán relacionadas con la estructura muscular ni psíquica, se manifestará en desvíos del eje y desgastando por ejemplo, un cartílago o provocando una hernia discal (entre otras cosas).

Todos los sistemas (visceral, muscular, esquelético, circulatorio, hormonal y energético) pueden ser afectados por esta tensión muscular crónica, provocando menor irrigación cerebral y la disminución de la oxigenación del cuerpo.

Desde la Diafreo no se diagnostica ni se tratan los síntomas o enfermedades concretas, pero vemos a menudo como recobrando la forma armoniosa del cuerpo, todos los sistemas que estaban comprimidos o desplazados recuperan mejor sus funciones.

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