El dolor oculto

Esta organización muscular, que en su momento nos sirvió como sistema de defensa con resultados efectivos, a la larga, nos aleja del eje de nuestro cuerpo y nos impide la autopercepción, afectando al equilibrio corporal y psíquico. Pasado un tiempo puede aparecer un dolor en otro punto de la cadena, siendo la consecuencia de un dolor olvidado del que nuestro cuerpo huyó en se momento.

Mediante el trabajo en Diafreo, al actuar sobre los síntomas actuales, se puede llegar a este antiguo dolor que Mézières llamó “el dolor oculto” y que pudo ser el origen de toda la cadena de compensaciones. Para la Diafreo este dolor no es sólo físico, sino que tiene también un origen psíquico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

4 × 5 =