Carolina Izquierdo Amaruch

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Llegué a la Diafreo tras un largo camino de búsqueda profesional y personal.

Siempre animada por la inquietud que me producía el estado actual del mundo en general, y en particular las relaciones entre las personas, estudié Magisterio y después Antropología. Aquí me encontré con las lecturas de Casilda Rodrigáñez que influyeron mucho en la continuación de mi búsqueda, llevándome hacia el terreno del parto natural, ayudando a una comadrona en México, la danza del vientre, recibiendo y ofreciendo clases durante años y la recuperación de la sexualidad femenina, colaborando en talleres con mujeres y dando charlas.

Aún así me faltaba formación.

Casilda hablaba de Reich y me impactó, dejándome con ganas de saber más. Mientras tanto, recibí diferentes talleres, hice varias colaboraciones, y entonces, como una casualidad mágica (causalidad), lo personal, en forma de mi propio cuerpo avisándome a gritos, acabó llevándome a la Diafreo, donde encontré la mayoría de respuestas que buscaba, en muchos sentidos.

 

Tras un primer año de terapia, tomé la decisión de formarme como terapeuta  y tuve la gran suerte de poder hacerlo con Malén Cirerol, alumna directa de Françoise Mézières y Thérèse Bertherat, y co-creadora de la Diafreo. Pero sobre todo una mujer humilde y amorosa, increíblemente generosa y humana, y un pozo de sabiduría inagotable.

Esta formación  supuso, además del aprendizaje del método, y el encuentro con las bases teóricas de Reich , Lowen y Mézières, un proceso terapéutico personal profundo,  indispensable para poder acompañar a otras personas en su evolución.

Desde entonces estoy desarrollando mi labor como diafreo-terapeuta, y preparando nuevos proyectos frutos de la experiencia acumulada y la reflexión personal, con la Diafreo como principal herramienta.

La realización de la Formación Mujer Cíclica 2013-2014 también ha aportado recursos a mi trabajo con mujeres.

¿Qué es la Diafreo?

A pesar de que todas y todos tenemos los mismos músculos y huesos, la forma de nuestro cuerpo es muy distinta. Nos habla de nuestra historia y nos da una actitud corporal que también dice mucho de nosotr@s. El cuerpo se moldea según la adaptación física y psíquica al medio social y familiar en que nos toca vivir. Para ello se bloquean algunas zonas del cuerpo con el objetivo a menudo inconsciente, de bloquear informaciones conflictivas, inhibir respuestas o evitar la aparición de determinados sentimientos. El resultado es una pérdida de espontaneidad, flexibilidad, capacidad de respuesta ante la vida, y desconexión de algunas áreas de la memoria. Esto nos lleva a perder una parte de nuestra identidad.

En Diafreo se busca la armonización integral de la persona a partir de un trabajo corporal, liberando las tensiones y adquiriendo conciencia corporal profunda, y liberando también la expresión guardada en la memoria corporal, para recuperar la salud y nuestra identidad.